viernes, 28 de julio de 2017

FRAGMENTOS SOBRE LA GRACIA, LO QUE PUEDE EL HOMBRE OBRAR EN EL ORDEN MORAL, ETC.


EXPOSICIÓN RAZONADA DE LOS DOGMAS Y LA MORAL DEL CRISTIANISMO, TOMO 2. ABATE BARRÁN. 1856.

CONFERENCIA LIV.

LA GRACIA.

Teólog: … ++tanto la privacion de la fe como la infraccion de los preceptos morales deberéis atribuirlas únicamente á la voluntad del hombre. Por estas consideraciones se deja traslucir que vamos á examinar la cuestion de la gracia, que con razon se considera como una de las mas difíciles y de las mas importantes del Cristianismo. Entrarémos en este examen por algunas ideas claras y precisas, porque sin ellas nos veríamos atascados desde luego en dificultades insuperables.

Considerada generalmente, la gracia es un don que Dios concede al hombre por pura liberalidad y sin mérito alguno por su parte. Este don comprende primeramente todo cuánto poseemos en el orden natural: «A la gracia de Dios, dice san Agustín, debemos el ser, la conservacion, el sentimiento y la inteligencia; pero lo que particularmente encierra este don gratuito es todo lo que Dios ha hecho por nosotros en el orden de la salvacion eterna. «Tú no existias, pero has sido criado, dice tambien este ilustre Doctor /hablando de estas dos especies de gracia; eras malo, y le han rescatado, y ¿qué es lo que has dado á Dios? ¿Qué es lo que no has recibido gratuitamente de él? Y, pues es un don gratuito, con mucha razon se la llama gracia -.» Considerada en el orden de la salvacion, la gracia es un don sobrenatural que Dios concede gratuitamente á una criatura inteligente para conducirla á la vida eterna. Este don es puramente gratuito, en primer lugar porque ninguna de sus perfecciones imponía á Dios la obligacion de concederle; de suerte que podía establecer al hombre en un estado puramente natural y dotarle de calidades y beneficios análogos. En efecto, ¿quién negará que la naturaleza humana no puede exigir el destino á la vision de Dios ni los medios de conseguirla? Asimismo se echa de ver que el hombre no podia adquirir esta gracia á título de mérito ó de recompensa, porque ¿de dónde debia sacar los elementos de este mérito para encumbrarle hasta la posesion misma de Dios por medio de la vision beatífica? Además, esta calidad de la gracia se manifiesta claramente en las palabras siguientes de san Pablo á los romanos: Se han salvado en este tiempo algunos, que han sido reservados por Dios segun la elección de su gracia. Y si por gracia, claro está que no por obras: de otra suerte la gracia no fuera gracia; de lo cual se sigue que la gracia es absolutamente gratuita de parte de Dios, que no podia entrar en las exigencias de la naturaleza humana, y que el hombre no pudo merecerla.


El Dr. ¿En qué consisten estas gracias sobrenaturales que recibimos de Dios?

El Teól. Nos contentarémos con indicar las que contribuyen directamente á nuestra santificacion, la gracia habitual y la actual. La primera nos comunica la santidad, por cuyo motivo se la llama santificante, y tambien se la llama habitual porque reside en el alma, mientras el hombre no la rechaza por su mala voluntad. Esta gracia va siempre acompañada no solamente de las virtudes infusas, la fe, la esperanza y la caridad, para establecerlas ó aumentarlas en el alma, sino tambien de las virtudes morales, entre las cuales, como ya sabeis, se distinguen las cuatro cardinales, que son la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza. La gracia habitual proporciona tambien á nuestra alma ó le aumenta los dones del Espíritu Santo, que nos facilitan los actos de las virtudes sobrenaturales.

El hombre recibe la gracia actual á manera de acto ó de mocion

pasajera, y de ella nos da san Pablo una idea en la Epístola á los Filipenses diciendo: Por los méritos de Cristo se os ha hecho la gracia, no solo de creer en él, sino tambien de padecer por su amor (Fil. 1). Por este auxilio nuestras acciones se hacen sobrenaturales, porque sin él todo queda reducido al orden de la naturaleza, sin que haya verdadero mérito á los ojos de Dios. Mas adelante veremos que esta gracia actual obra en el entendimiento y en la voluntad del hombre, y por esto la llaman los teólogos gracia del entendimiento y de la voluntad.

 

… es precisamente lo que declara el concilio de Trento en estos términos: «Si alguno dice que Adan, el primer hombre, al violar el precepto de Dios en el paraíso, no perdió la santidad y justicia en que se le habia establecido, sea excomulgado» (Sesión 6); pero la gracia concedida á Adan era diferente de la que el hombre recibe después del pecado, porque la primera era efecto de la pura bondad de Dios, y la segunda no se concede sino en virtud de los méritos de nuestro divino Medianero.

 

CONFERENCIA LV.

LO QUE PUEDE CONOCER Y OBRAR EN EL ORDEN MORAL EL HOMBRE PRIVADO DE LA GRACIA SOBRENATURAL.

El Teól. Las palabras del concilio de Trento que terminan la

última conferencia nos manifiestan que la prevaricacion del hombre le ha hecho perder los dones sobrenaturales deque le habia colmado el Señor. Los descendientes de Adan no recobran estos bienes sobrenaturales al entrar en este mundo, á donde vienen, dice san Pablo, con la triste condicion de hijos de cólera, natura filii irae, de manera que para ser justos, agradables á Dios y dignos de la felicidad destinada á los Santos es preciso que sean regenerados por la gracia santificante: mas esta privacion de los auxilios sobrenaturales¿pone acaso al hombre en la imposibilidad de todo conocimiento y de toda accion buena en el orden moral? Hé aquí lo que empezarémos por examinar.

+++Los Doctores cristianos reconocen que el pecado ha alterado en el

hombre el entendimiento y la voluntad, los conocimientos morales y la tendencia hacia el bien, mas no en el sentido herético que supone destruido su libre albedrío; porque esta suposicion es un error indudablemente contrario á la doctrina de los teólogos y á la de san Pablo, que escribía á los romanos: Los gentiles han sido capaces de conocer la existencia del Criador, lo mismo que el precepto natural de adorarle, porque las perfecciones invisibles de Dios, aun su eterno poder y su divinidad, se han hecho visibles despues de la creacion del mundo, por el conocimiento que de ellas nos dan sus criaturas; y así tales hombres no tienen disculpa, porque habiendo conocido á Dios de esta manera, no le glorificaron como á Dios, ni le dieron gracias, sino que devanearon en\sus discursos, y quedó su insensato corazon lleno de tinieblas. «Señor, dice san Agustín en sus Confesiones, vuestra ley, que castiga el robo, está grabada en el corazon del hombre, sin que la iniquidad haya podido borrarla..» «No, escribe en otra parte, no está desfigurada en el hombre la imágen de Dios hasta

el punto de que no quede de ella ningun vestigio ».

+Así el hombre ha podido conocer ciertas verdades en el orden moral por medio de las luces naturales, sin el socorro de la gracia, y es evidente que tambien ha tenido la inteligencia necesaria para cultivar las letras, las ciencias y las artes , …

++Los teólogos están acordes en sostener que el pecado menoscabó muy mucho el libre albedrío del hombre, mas no dejan de reconocer que puede

inclinarse á la práctica de algun acto moralmente bueno. Tal es la doctrina de san Agustín, confirmada por santo Tomás, el cual dice lo siguiente: «La naturaleza humana no quedó corrompida del todo por el pecado, pues en este estado es capaz de algun bien particular por medio de sus fuerzas naturales » ++++«Si alguno dice que después del pecado de Adan ha quedado perdido y destruido el libre albedrío del hombre, sea excomulgado.» Tal es la definicion del concilio de Trento, cuya autoridad infalible no permite ninguna duda en este punto, porque pertenece á la fe.

El Dit. ¿Por ventura se pone un límite al conocimiento de la verdad y á la operacion del bien moral de que es capaz el hombre por sus solas fuerzas naturales, sin el influjo de la gracia?

El Teól. Con respecto á las verdades morales, podemos decir que

los hombres que no tienen otras luces que las de la razon no pueden

en el estado presente llegar al conocimiento de todas, pues esta ciencia hubiera sido la perfeccion del estado de naturaleza íntegra , en el cual el entendimiento humano hubiera poseido una +++fuerza de comprension que en vano se busca en el hombre despues de su pecado. ++++Por lo demás, la experiencia confirma nuestro aserto, pues en ningun filósofo, en ningun pueblo de la antigüedad se halla un código de moral que encierre todos los preceptos que conocemos actualmente por la revelacion, pudiendo decirse que los relumbrones de doctrina moral, de que con tanta pompa hacían alarde, los habian tomado del pueblo judío.

+Falta examinar hasta qué punto puede ejercerse la accion del hombre para el bien moral sin un auxilio sobrenatural. ++En primer lugar,

se da por sentado que en el estado presente no puede cumplir sin la

gracia con todos los preceptos de la ley natural, contra la principal

herejía de los Pelagianos, que suponían que no habiendo redundado

el pecado de Adan en perjuicio de sus descendientes, podían observar todos los preceptos morales con las solas fuerzas de la naturaleza.

Hé aquí la contestacion que les dirigía san Agustín: «Si basta con las fuerzas naturales del libre albedrío para conocer y observar las reglas de la vida, el Cristo ha muerto sin motivo.» «+++Verdad es, dice santo Tomás, que el hombre es capaz de hacer algun bien con sus solas facultades naturales, mas no todo el bien de su naturaleza. »

Y no creais que se trate solamente de una simple dificultad que se pueda vencer por medio de algunos esfuerzos, como sentia Pelagio, pues

++san Agustín asegura que sin la gracia nadie puede cumplir con los

diez Mandamientos; y ++los Padres de un concilio de Milevo condenaron tambien esta proposicion pelagiana : «Si no se concediera la gracia, mucho costaría ciertamente cumplir con los preceptos divinos, mas no por esto seria imposible.» Por otra parte, +basta con haber demostrado el grave menoscabo que ha sufrido el libre albedrío para afirmar que el hombre no es capaz de hacer hoy todo lo que le hubiera sido posible en el estado de naturaleza íntegra.

++El hombre, guiado por las luces de la razon, como llevamos dicho, puede conocer á Dios como autor de la naturaleza, lo mismo

que la obligacion de honrarle, amarle y servirle; mas no es capaz de encumbrarse por sus solas fuerzas á un amor efectivo, como le llaman los teólogos, es decir, acompañado del cumplimiento de todos los preceptos, ni tampoco amar á Dios con una preferencia absoluta, según el comun sentir de los Doctores cristianos. Concíbese efectivamente que este acto, que en el estado de naturaleza íntegra es el mas perfecto, debe ofrecer algunas dificultades al hombre caído, pues supone la resolucion de observar fielmente toda la ley, de no agradar mas que á Dios, de resignarse á todos los sacrificios antes que ofenderle; mas el hombre no parece capaz de esta generosidad, que aun en el dia, con los auxilios sobrenaturales, no deja de ser difícil.

 

 

 

«En el estado de inocencia, nos dice santo Tomás, el hombre no tenia necesidad de ninguna gracia para amar á Dios como autor de la naturaleza sobre todo, pues para esto le bastaba con los bienes naturales; mas en el estado de naturaleza corrompida no es capaz de profesar un amor semejante sin el auxilio de la gracia .» Este es el dictámen que habia emitido san Agustín, antes que aquel gran teólogo, con estas palabras: «Por la gravedad de laprimera prevaricacion hemos perdido el libre albedrío de amar á Dios *. »

Sin el auxilio de la gracia no puede el hombre triunfar de las violentas tentaciones con que tenemos que luchar, particularmente si las tomamos de una manera colectiva ; porque si es impotente para cumplir con los preceptos en sí mismos, ¿cómo es posible que los observe si encuentra un nuevo obstáculo en la violencia de la tentacion?

Hé aquí lo que oponían á Pelagio los Padres del concilio de Diospolis

para obligarle á confesar que en los combates que sostenemos contra la tentacion no conseguimos la victoria con las solas fuerzas de nuestra voluntad, sino con la gracia de Dios.

Tales fueran los achaques del hombre en su entendimiento y en

su voluntad si Dios le abandonara á sí mismo, despues de la corrupcion de su naturaleza por el pecado. Horroriza por cierto la sola idea del abismo de depravacion en que hubiera caido en el curso de lossiglos, sin el socorro de la gracia sobrenatural que ha venido á regenerarle, ilustrarle y robustecerle ; mas , ++¡oh prodigio de la misericordia divina! la gracia le hace capaz de los esfuerzos mas generosos , de los sacrificios mas heróicos y de las virtudes mas nobles para prepararle á la contemplacion de Dios en el cielo y á la posesion de su eterna felicidad.

miércoles, 26 de julio de 2017

VARIOS FRAGMENTOS DE ESCRITOS 2


DEL TRATADO DEL GOBIERNO DE LOS PRÍNCIPES

El rey es el que rige la muchedumbre de una ciudad, o Provincia, por el bien común.

23 Cuando el que gobierna, olvidado del bien común, busca el suyo particular, consecuentemente, agravia los súbditos en diversas cosas, según que por sus pasiones es inclinado a procurar su bien en diferentes cosas. … de adonde dijo Salomón: El Rey justo ensalza la tierra, y el injusto la destruye. …. +++ Cuando el gobierno se desvía de lo justo, no puede haber firmeza en nada, …. no solo dañan a los súbditos en los bienes corporales, sino que los impiden para los del ánimo, por lo que apetece más el mandar que el aprovechar, estorbando el aumento de los súbditos, temiendo que cualquier excelencia de ellos sea dañosa a su inicuo señorío, porque los tiranos más se temen de los buenos, que de los malos, y siempre la ajena virtud les es espantosa, y así se esfuerzan para procurar que sus súbditos no sean gente de virtud, ni tengan pensamientos magnánimos, para que no dejen de sufrir su mal gobierno, y que entre ellos no haya conciertos ni amistades, ni gocen de la correspondencia de la paz, porque así no fiándose unos de otros, no puedan intentar nada contra ellos, por lo cual siembran entre sus súbditos discordias, y fomentan las que están comenzadas, y prohíben todo lo que entre los hombres es causa de amistad, como matrimonios, banquetes, y otras cosas semejantes que en los ciudadanos suelen causar familiaridad y confianza. …. a los que gobiernan como malos les pesa de la virtud de sus súbditos, y la impiden con todas sus fuerzas, debiendo inducirlos a ella, donde gobiernan.
 
+EL ORADOR SAGRADO
318 ¿Queréis, pues, hermanos míos, juzgar a un hombre? Examinad si sus obras son justas y buenas, edificantes y útiles. No os dejéis seducir por vanas palabras, por lisonjeras y magníficas que sean; antes de seguir a ese hombre, considerad cuál es el fin a que aspira. ¿Queréis juzgar su doctrina? No os atengáis ni al genio ni al talento que la distingue; estudiad el camino que traza y las consecuencias buenas o malas que de ella se desprenden. ¿Queréis juzgar una producción literaria o una lectura cualquiera? Pensad en los efectos que ordinariamente produce y en los que producirá en vosotros o en aquellos que os están confiados. "En todo cuanto hagáis mirad el fin" dice el Sabio. ¿Qué importa que el veneno esté dispuesto con arte? No por esto dejará menos de ser veneno. El enemigo más peligroso es aquel que, lejos de atacaros abiertamente, se insinúa diestramente en vosotros, os tiende los lazos más secretos; el que os atrae a ellos con engañosas palabras, os hiere sin que lo sintáis, y os asesina con la misma mano que os acaricia.
         Pero hay, hermanos míos, otros falsos profetas, no menos peligrosos que los demás, de los que es preciso guardarse también, y a quienes reconoceréis por los mismos rasgos con que los pinta el Salvador: tales son las pasiones. (...) ... y por medio de promesas de felicidad, le precipitan en un abismo de males. ¿Qué necesidad hay de repetir aquí lo que la experiencia dice todos los días? Guardaos de los falsos profetas, que no os lisonjean mas que para engañaros, que no acarician vuestro corazón mas que para desgarrarlo en seguida ...
CONSIDERACIONES CRISTIANAS PARA TODOS LOS DÍAS DEL AÑO. 1829
¿Quieres no perder la fe? conserva la caridad. ¿Quieres tener una fe viva? ten una caridad ardiente. ¿Quieres conocer la caridad? haz obras de caridad.
+ OBISPO DE CUENCA. 1928. CUARESMA.  
Si en todas las cosas buscamos a Jesús, venciendo el egoís­mo del corazón humano, que se acuerda con preferencia de sí mismo, haciendo girar en derredor de él al mundo entero, encontraremos a Jesús.
        + más se daña el hombre a sí mismo, si no busca a Jesús, que todo el mundo y todos los enemigos le pueden dañar.” (Apoc 5, 9-10).
 
TESORO DE ORATORIA SAGRADA, 1857
 
La complacencia mundana estorba la mayor parte de las conversiones.
 
         Cuando se trata de nuestra conversión ¿qué conducta observamos? Estamos inciertos y vacilamos por esa cobarde complacencia: bien quisiéramos a la verdad mudar de vida y abandonar los antiguos hábitos y divorciarnos de las compañías peligrosas; pero antes queremos consultar con el mundo y procurar que no se ofenda de nuestro proceder; es decir que no buscamos la gracia sino temblando, y después de haber sido pecadores escandalosos tememos ser famosos penitentes. Digamoslo de una vez, esto es, que por condescendencia con el mundo no queremos ni convertirnos , ni tampoco salvarnos. ¿Que resulta de aqui? Que convertimos la triaca en ponzoña, y que las gracias que se nos habían dado para obrar nuestra salvación , consuman nuestra reprobacion por el desprecio que hacemos de ellas. Me espllcaré.
 
Lo que hace la complacencia para impedir que el cristiano pecador se haga penitente.
 
         Disgustados de las cosas de la tierra , como san Agustin, y á veces á solas con Dios, exhalastéis tiernos suspiros: la gracia os hablaba interiormente y al parecer respondiais á ella: el mundo por su parte principiaba á hablar , y vosotros sorprendidos os detuvistéis para escuchar lo que decia. Esta complaciente curiosidad fué el escollo donde naufragó vuestra conversion: cien veces conocistéis la necesidad de hacer penitencia despues de una vida mundana , y cien veces la diferistéis estando á punto de abrazarla : abristéis los ojos
para ver los juicios que formaria el mundo acerca de vuestra conversion, y eso es lo que os hace vivir pecadores y acaso os haga morir impenitentes. Postrados de resultas de una larga y peligrosa enfermedad, habeis recurrido al Dios de todo consuelo : os habeis reprendido tambien vuestra monstruosa ingratitud para con él , pareciendo que tomabais medidas seguras para io sucesivo ; pero con el restablecimiento de vuestra salud, resucitaron vuestros añejos vicios. ¿Y por qué? Porque hubiera hablado el mundo, y el medio mas seguro de acallarle es seguir viviendo como cristianos timidos é infieles. Asi con esa culpable condescendencia no hay empresas que no se frustren , ni resoluciones que no se desmientan: +++blog quiere uno guardar respetos al mundo , y malogra su salvacion y se condena irremisiblemente.
 
 
 
La complacencia mundana ha hecho y hace aun diariamente muchos réprobos.
 
         Hermanos mios, si me fuera posible abrir de par en par las puertas del infierno, ¡ cuántas desgraciadas victimas vierais que habitan en aquella horrorosa mansion solo porque no se atrevieron á mostrarse virtuosos o temieron parecer penitentes ¿Y no vemos todos los dias á algunos cristianos estando ya al borde del sepulcro y proximos á comparecer ante el supremo juez diferir y basta malograr su reconciliacion por complacer á una familia afligida? Aun ha ido mas allá la ceguedad, y lo diré por mas que parezca incréible : algunos hombres despues de haber sido en vida el oprobio del cristianismo y el escándalo de la religion, han coronado su impiedad con una obstinacion diabolica muriendo impenitentes por no pasar plaza de pusilánimes y cobardes entre los desgraciados complices de su irreligion. Creo que os estremeceréis de horror como yo. Juzgad ahora de las funestas consecuencias de esta pasion y decidme si exagero estabieciendo que es contraria juntamente á la razon y á la religion.
 
Conclusion del discurso.
 
         ¿Qué resta pues para sofocar en nuestros corazones esta desdichada pasion que nos llevarla insensiblemente á la ruina, sino meditar las siguientes palabras de Tertuliano? Mi salvacion es segura, dice, si no me avergüenzo de mi Dios y Señor : Salvus sum, si non confundar de Domino meo. Con efecto, si no me avergüenzo de mi Dios, no hay
nada dificil: se desvanecen lodos los obstáculos, y las penas, las cruces, las adversidades y las contradicciones de los mundanos , todo me es indiferente : Salvus sum etc. Si no me avergüenzo de mi Dios, diga lo que quiera el mundo, yo perdonaré de veras á mi enemigo, no me vengare del agravio recibido y bendeciré á mis calumniadores: Salvus sum etc. Si no me avergüenzo de mi Dios, yo enseñare públicamente á los impios los caminos del Señor, les referiré las maravillas que ha obrado en mi, y publicaré á voz en grito sus eternas misericordias: Salvus sum etc. SI no me avergüenzo de mi Dios, aborreceré á su ejemplo el vicio, amare la virtud y la practicaré resueltamente : Salvus sum etc. Si no me avergüenzo de mi Dios , buscaré á su ejemplo oprobios y Humillaciones, y seré como él manso, humilde y paciente. La cruz de este di vino Salvador será mi gozo en esta vida y la prenda preciosa de la gloria que nos está prometida en la eterna bienaventuranza.
 
 
 

VARIOS FRAGMENTOS DE ESCRITOS


DE OBISPO DE VALENCIA. 1776

 

 

8 … (gritan) libertad que es cautiverio del diablo; En donde está el espíritu de Dios allí sí que hay libertad, Libertad verdadera, buena, racional, moderada y cristiana; … (Jesucristo) nos libertó de el pecado, de la pena de él, de la cautividad de Satanás, y nos libertará de la miseria por toda la eternidad con la felicidad de su gloria, pero esto será si en esta vida nos reconocemos dichosamente cautivos de su Divina Majestad, que a costa de su preciosa Sangre nos compró y rescató de el cautiverio de el infierno, quedando nosotros felizmente sujetos a su santa Ley, que nos manda honrar y obedecer a nuestros legítimos superiores en la línea espiritual y temporal, sin romper a título de libertad irracionalmente entendida los justísimos límites de la razón y de la Fe.

 

14 Buen modo de pensar y de hablar el de estos deslumbrados! Para ver, prescindamos de la luz; Prescindamos de la luz para desterrar las tinieblas, y nos quedaremos con el solo uso de una razón debilitada por los vicios, y cercada de tinieblas, cuya lobreguez se aumentará pavorosamente con la exclusión o precisión de aquellos libros y autores, en quienes por

 

17 (piensan algunos impíos que ) la luz sobrenatural de nuestra Religión, porque contiene Verdades reveladas, está tan lejos de aprovechar para las Ciencias Naturales que antes ofusca, y es necesario prescindir de ella o excluirla; Qué impiedad! Qué estolidez! Como si la gracia no ilustrara, sanara y perfeccionara a la Naturaleza; la Ley de Gracia, como explica nuestro Angélico Doctor, trae consigo luz y auxilios; Desengañémonos, Hijos; No cerremos los ojos; Para saber mucho, estar en gracia de Quien lo sabe todo; Para saber mucho en las Ciencias Naturales y Sobrenaturales, estar en gracia de el que lo sabe todo en ambas líneas.

lunes, 24 de julio de 2017

VARIOS FRAGMENTOS


 
DE EL INCRÉDULO DESENGAÑADO

La gracia, siempre presente, dispone para recibir la fe a las almas de buena voluntad.

¿Decís que no tenéis fe? ¿Y podéis asegurar también que no sea por culpa vuestra si esta fe os falta?

 

Si con sinceridad deseáis instruiros, ¿cómo empezáis por el examen de las razones que oponen los contrarios de nuestra doctrina? ¿No parece más natural enterarse primero de los principios de la fe? Habiendo nacido católicos, debéis conceder a la Iglesia católica la preferencia en ese examen. La Iglesia fue vuestra primera maestra: sus instrucciones forman parte de la herencia que os dejaron vuestros abuelos: ¿.por qué, pues, ir a buscar la verdad a países lejanos, si la poseéis ya en vuestro patrimonio?

 

¿Cómo no presumisteis que hay un método particular a los católicos para establecer el principio de su fe? Este método debisteis seguir antes de emprender otra marcha.

Cada ciencia tiene su método, puesto que cada ciencia presenta sus peculiares dificultades; así la ciencia de la religión debe estudiarse con método y a fondo, a fin de desvanecer las dificultades que pudieran ofrecerse; pues siendo su fin unir el hombre a Dios , tiene cierto roce con la naturaleza divina, la cual es infinita e inexplicable, y por lo mismo debe proponer misterios a sus adeptos. El arte de la enseñanza teológica consiste en disponer el entendimiento a recibir un orden de verdades incomprensibles apoyándolas en otras patentes y comprensibles; y así el entendimiento sube por grados la escala misteriosa de la verdad.

+++no ha mucho habéis confesado que tenéis pasiones, ¿que regla habéis adoptado para evitar sus extravíos? Quien os ha dictado estas reglas? Han sido eficaces para manteneros en todas las circunstancias dentro de los límites de la virtud? Si con sobrada frecuencia habéis sido víctimas de vuestras malas inclinaciones, prueba es de que el código evangélico os era necesario: …

Enhorabuena que habléis de la vida del mundo y de sus deleites: en esto sois testigos abonados; ¿pero de la virtud cristiana? repito que jamás la habéis experimentado.

Todo lo hicisteis para dar desahogo a vuestras pasiones; nada empero para domarlas; y no sabéis de lo que fuerais capaces si pusieseis manos a la obra.

 

+++ Dios se manifiesta a todos los hombres : sin hablar de aquella primera luz « que ilumina a todo hombre que viene a este mundo (San Juan 1),» todos hemos recibido las gracias particulares que preparan los ojos del entendimiento para distinguir la verdad. ¿ Por qué pues hay tantos que viven aun en tinieblas? Porque han querido permanecer en su ceguedad : no se levantaron al acercarse el divino sol , cuyo suave influjo empezaron a sentir ; ningún esfuerzo hicieron para corresponder a la divina gracia, que en su infinita misericordia les llamaba, y se hicieron indignos de recibir estos divinos favores que arrastran la voluntad y la adhieren al bien. Dios quiere que el hombre compre el favor de poseerle ; y sale a recibirle , porque el hombre abandonado a sí mismo jamás podría hallar a su Dios ; pero este al acercarse a la criatura se oculta tras el velo de la fe , para que tengamos

también el mérito de reconocerle.  (…) Jesucristo solo pide al hombre que purifique los ojos de su corazón, y al instante se le presenta. Dios no desea ni los tesoros del entendimiento, ni la multitud de conocimientos , sino un buen corazón que procure desprenderse de las pasiones : un corazón limpio. La buena voluntad tiene grande atractivo para con Dios; quien ama a los niños y a los que se hacen tales, a los inocentes y a los que se esfuerzan para serlo, i O Dios mio ! cuan justa es tu ley ! Eres demasiado santo para que se te acerquen los hombres de sangre y de barro : los ángeles te miran cara a cara en el cielo; y así solo aquellos hombres que se hacen ángeles son dignos de vislumbrarte en la tierra. El que carece de fe no tiene disculpa ; porque si hubiese querido abandonar sus pasiones, habrías terminado la obra que habías empezado en tu misericordia: tu; Dios mio, le habrías ayudado a romper los lazos de la carne y elevado hacia ti. Pero prefirió permanecer en su ceguedad , y se vio privado con justicia de la luz de la gracia. «Señor, decía san Agustín  , no se acerca el hombre a ti con los pies del cuerpo , ni con los esfuerzos de la imaginación ; sino con el corazón; si este da un paso hacia ti, al punto te entregas a él.» ¡ Señor ! haz que mi corazón vaya hacia ti ; dale alas como a la paloma para que vuele a ti !
 
DE EL FILÓSOFO RANCIO. SEGUNDO TOMO.
 
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Ya creo que lo he dicho, y lo repito ahora : todos los errores en materia de religión, aunque toman por pretexto sus especulaciones , lo que efectivamente combaten es su práctica , quiero decir ; los preceptos que la religión les impone o declara , y la obediencia a que ella los obliga. Deme V. una religion , que conceda ancha Castilla á las conciencias , y al instante la verá seguida y no impugnada de cierta clase de sabios , … El fin pues de toda esta familia es quitar de enmedio las obligaciones que incomodan al amor propio, y romper la relación que la religión importa de dependencia y obediencia en el hombre para con su Dios y Criador.
 
 
LA VERDAD RELIGIOSA O EXPOSICIÓN HISTÓRICA, FILOSÓFICA, MORAL Y SOCIAL DE LAS DOCTRINAS DEL CATECISMO CATÓLICO … D. JOSÉ GARCÍA MORA, PBRO. ++51 pdf V. —
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dice el mismo Rousseau (1), (como si él «pudiera sincerarse de la inculpación que va a hacer a los «demás , como si lo que va a decir nada tuviera que ver con «su deísmo), huid, huid de aquellos que so pretexto de iluminar los entendimientos siembran en los corazones de los hombres doctrinas desoladoras..., derribando, destruyendo, atropellando y escarneciendo todo lo que respetan los hombres , privan a los afligidos del último consuelo de su miseria , quitan a los poderosos y a los ricos el único freno de sus pasiones , arrancan del fondo del corazón los remordimientos del crimen y la esperanza de la virtud , y se alaban todavía de ser los bienhechores del género humano!»
 
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arrebatan al hombre su felicidad, alejándole con sus doctrinas de la virtud , y desenfrenando sus pasiones
 
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¿Desean una reacción moral y social en sentido pagano? Y ¿qué bellos resultados se prometen los sofistas conseguir resucitando el Paganismo ? Óiganlo : «Cuando Jesucristo vino al mundo, escribe Bergier (Diccionario de teología, articulo Moral), había ya quinientos años que los filósofos fundaban la moral sobre los mismos motivos que sus sucesores miran como únicos , sólidos y suficientes. Todo el mundo sabe los prodigios que había producido esta moral filosófica, y el estado en que entonces estaban las costumbres. Comparando sus efectos con los que produjo la divina moral de Jesucristo , nuestros apologistas taparon la boca a los filósofos detractores del Cristianismo.
«Solo la Religión pudo rectificar todos estos motivos propuestos por la filosofía, y darles un peso que no tenían en sí mismos.»
+Los protestantes y filósofos convendrán , a no dudar, con nosotros, en que toda religión ó sistema, cualesquiera que ellos sean , deben acreditar sus títulos de verdad y de legitimidad por medio de su benéfica influencia para con el hombre y para la sociedad , mostrándonos aspiraciones y tendencias a su mejoramiento y restauración práctica ; de otra manera no sabemos con qué razón ni con qué derecho pudieran decirnos : aquí estoy, aceptadme.
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Únicamente puede el hombre hallar su dicha temporal en el buen sentimiento y
en la quietud de su conciencia ; y este buen sentimiento y quietud solamente puede poseerla el verdadero cristiano católico. Esta doctrina es desconocida de esos hombres materializados y degradados , tan sabios y despreocupados en
apariencia , como ignorantes y prevenidos en realidad, que creen ver en el verdadero cristiano, una persona esclavizada, sacrificada, víctima de lo que apellidan superstición y fanatismo : y ¡ay! no quieren conocer, infelices, que pesan sobre ellos las cadenas que piensan oprimen a los otros.
 
Las pasiones repelen fuertemente estas virtudes, y solo abrigan sus contrarios vicios,
la ingratitud , la insolencia, la soberbia y el orgullo.
+al crearse cada cual su religión , después que la revelación fue desoída , obedecieron a las sugestiones de pasiones diversas, según hemos dicho, de aquí la variedad de religiones falsas. Falsas , porque no las caracterizan la gratitud , la reverencia y la sumisión , ó porque presentan falsificados estos caracteres : falsas, por ser su norma y su origen las pasiones y no la razón : falsas , porque extravían al hombre de la verdadera senda que debía emprender para recuperar en parte la felicidad que perdió : falsas , porque le degradan mas y mas en vez de elevarle y dignificarle ; y falsas , por último , porque le apartan del conocimiento del verdadero Criador.
 
++++++Los preceptos nos mandan los deberes que nos prescribe la misma naturaleza, y son absolutamente indispensables. Los consejos nos proponen lo mas generoso y lo mas heroico de las virtudes , pero no son obligaciones para todos los hombres sino solamente excitaciones a las almas grandes.
 
+++No han faltado en ningún tiempo algunos preocupados que han considerado a la religión cristiana como opuesta a la felicidad temporal del hombre. Pero los que así opinan dan pábulo a que se conciba una idea muy desfavorable de su talento y de la estimación y el aprecio que hacen de su dignidad. De su talento, porque con ello demuestran no saber en qué consiste la verdadera dicha temporal del hombre ; y
de su dignidad , porque poniendo esta dicha en los goces materiales , en el libre curso y ensanche de las pasiones, además de certificarnos su ignorancia , prueban tener un
corazón tan mezquino y unos pensamientos tan bajos, que no les permiten remontarse a la consideración de la nobleza de su especie.
 
50 pdf con que hemos hablado en los párrafos anteriores. Es incontestable que la verdadera felicidad temporal del hombre no consiste en lo que equivocadamente llamamos riquezas, ni en los deleites y goces materiales , con especialidad los impuros. Lastimosamente olvidado de su dignidad andaría el que osara decir, que la dicha temporal del hombre consiste en asimilarse a los brutos....Estos goces y deleites son para el hombre un foco continuo de inquietud, sobresalto y desasosiego : el cuerpo es agitado por el deseo, el espíritu por el pesar y el remordimiento, y todo
el hombre anhela la hartura de su corazón, hartura que en vano busca en estos goces. La felicidad temporal del hombre consiste únicamente en aquella dulce paz y tranqnilidad de espíritu que reporta al alma la práctica de las virtudes cristianas y el sentimiento de una buena conciencia : consiste en la total exención de las zozobras y sinsabores, fruto del despotismo de las pasiones ; y consiste en las gratísimas y dulces satisfacciones que llevan consigo al alma las buenas obras , cosas todas que solamente el hombre cristiano es capaz de conocer y experimentar (Rm 2, 9, 10).
¿Es Dios, por ventura, tan enemigo de la felicidad temporal del hombre , que quisiese que los medios que le ofreció para que consiguiese la felicidad eterna, no los pudiera poner en práctica sin perder la temporal, ó le sirviese de obstáculo para alcanzarla? No : Dios dispuso, por el contrario, en su gran misericordia, que los medios que dictó al hombre para conseguir la felicidad eterna, fuesen también para él en esta vida un manantial perenne de goces sublimes y satisfacciones , y que lo que constituía el medio para la dicha eterna, fuese el término de la dicha temporal. Ved aquí
la razón por que muchos santos y virtuosos varones después de haberles hecho felices en esta vida aquellos suavísimos éxtasis y arrobamientos de espíritu en que les abismaba dulcemente la práctica de las virtudes cristianas, esta misma práctica les mereció luego la eterna bienaventuranza.
En vez, pues, de oponerse la religión cristiana a la verdadera felicidad temporal del hombre, nunca podrá este conseguirla sin la práctica del Cristianismo, que es su única base, origen y apoyo. No ha existido ni existirá jamás en el mundo un gentil especulativo ó práctico que haya sido ni sea verdaderamente feliz en esta vida. …
 
++51 pdf  — Únicamente la religión cristiana indica al hombre su destino, y ella es la única que puede hacerle recuperar, en parte, la felicidad perdida.
Aproximando la religión cristiana al hombre a su primera condición , y desviándole de ella mas y mas las gentílicas, es claro que el Cristianismo es la única religión que
puede proporcionarle en tanta dosis, cuanta el hombre degenerado es capaz de disfrutar , la felicidad y la dicha que en aquel estado gozaría, y que perdió por su prevaricación. Si la dicha que en la inocencia hubiera gozado consistía en la
completa sujeción del cuerpo al espíritu , en su quietud y tranquilidad perfecta , en el conocimiento y amor hacia el verdadero Dios, ¿es por ventura otro alguno el objeto-, el fin y las tendencias de la religión cristiana, que el de exhortar, dirigir é impeler al hombre a esta sujeción del cuerpo, a esta tranquilidad de espíritu , y a este amor de Dios?
Si no son muchas las veces que lo consigue, la culpa es del hombre, no de los ardorosos deseos de la religión. ++¿Y son estas también las tendencias, el objeto y el fin de las religiones gentílicas? Precisamente son sus opuestas. Estas religiones, en vez de inculcar al hombre la sujeción del cuerpo al espíritu, y de las pasiones a la razón, le aflojan y dejan suelta la rienda de estas mismas pasiones ; en vez de refrenar los deseos del cuerpo, los fomentan ; en vez de procurarle el sosiego y el reposo de su espíritu , le lanzan con sus depravadas doctrinas en un mar inmenso de inquietudes, pesares y remordimientos, trayéndole acá y allá en perpetuos vaivenes a merced del flujo y reflujo de las pasiones. Y por último, en vez de llevar estas religiones al hombre al conocimiento y al amor del verdadero Dios, le ofrecen por objeto de su adoración una criatura miserable. La civilización y la luz han abortado en nuestros días sistemas que tienen estrecha afinidad con el Gentilismo. Tal es ese fourierismo bestial y soez , producto del progreso social indefinido. ¿ Qué civilizaciones y qué progresos son esos que quieren acabar con la grandeza y la dignidad del hombre?
Solo, pues , la religion cristiana puede hacer recuperar en parte al hombre la felicidad temporal que perdió, como que este fue el segundo objeto y fin de su divino Fundador, como que estas observamos ser sus tendencias. 
 
++ Uno de los argumentos mas fuertes de los apologistas cristianos para probar la divinidad de la religión cristiana y su influencia moral y social, es el cambio que producía en las ideas y en las costumbres, cambio que ponia de relieve el paralelo que hacían entre la vida virtuosa de los fieles , y la abominable conducta de los paganos. Los apologistas del Gentilismo jamás pudieron contestar a este sólido argumento , que les abrumaba con su peso, sino con la calumnia.
 
++Jamás tuvo el Gentilismo corazón para sentir y compadecerse de los infortunios del hombre, ni lágrimas para llorarlos ; siempre se mostró impasible a las desgracias humanas. No tuvo mas que cabeza para calentar , y sentidos para saborear lo que llamaba felicidad, esto es, los vicios mas abominables, los deleites mas impuros, lo que contra su persuasión les traia la infelicidad , haciéndoles hombres viles y desgraciados.
+ … a unos hombres que no veian otro premio de su buena acción mas que una estéril vanagloria.
119 «... Decid a san Agustín , decid a santo Tomás y a Bossuet «que los misterios de la fe cristiana cortan y detienen el vuelo de la razón y del genio. Os responderán que no han tenido verdaderas luces sino por los misterios , y que únicamente por ellos han podido conocer el mundo, el hombre y Dios ; y en sus admirables elevaciones sobre la fe os llenarán de admiración y os inundarán de claridades divinas.»
 
+San Anselmo ve en la razón a la fe misma preguntando al entendimiento.
125
«No hay, dice mas adelante , manantial de alegría mas rico que la fe, porque establece al alma en ese sosiego y esa seguridad que son las dos primeras condiciones de la felicidad: por el contrario, no hay principio mas fecundo de tristeza que la duda ó la incredulidad. Porque, en efecto, ¿ cómo ha de poder reposar el corazón en la alegría cuando está condenado a una perpétua fluctuación y a incesantes perplejidades?!
++131 Por el contrario, la incredulidad presupone en el incrédulo el orgullo y la soberbia, vicios inseparables de la impiedad, ó mejor dicho, foco y gérmen de la misma , y los mas degradantes , envilecedores y perniciosos para el hombre, como que fueron el origen de toda perdición [1 «In ipsa enim initium Bumpsit omnis perditio.» ( Tob. IV, 14)
++La presencia de la fe supone tambien en el creyente una conciencia pura, ó cuando menos una marcada inclinación a la virtud , y por esto es tambien grata a Dios, al paso que la falta de ella supone en el incrédulo un corazón corrompido : niega porque le interesa negar . Por eso el mismo Bayle, patriarca del moderno Filosofismo , impugnando la calumnia que atribuye el origen de la creencia de Dios al temor , decia : «Por el contrario, el temor y solo el temor de sus castigos es el que hace que algunos traten de persuadirse que no hay Dios.»
Así que , podemos decir que la corrupción, el orgullo y el deseo de distinguirse son el foco común de la incredulidad.
«Vosotros , decía Clemente de Alejandría a los gentiles, vosotros sois incrédulos consiguientes con vuestra conducta y vuestra vida : creéis a vuestros simulacros porque os proponéis goces y deleites, y no creeis en Dios porque no queréis vivir arregladamente : de ahí es que odiáis lo mejor y mas hermoso, y honráis lo mas vil .»
 

lunes, 26 de septiembre de 2016

Aprovechar la vida ( 26 de septiembre de 2016)


            Uno aprovechará su propia vida si la utiliza para buscar y hacer el bien de verdad. Y para hacer el bien, uno debe evitar guiarse no solo por las apetencias vanas o malas en sí, sino también por  todos los intereses desordenados, en los que, aún buscándose algo que no es malo en sí, se prefiere o antepone  lo menos importante, por necesario que pudiera parecer, a lo más importante; y también se deben evitar, por supuesto, todos los pasos o  medios malos, aunque estuvieran supuestamente dirigidos al mejor de los fines (los pasos malos ya hablan de la necesidad de rectificar o depurar la intención). Y se podrá evitar todo esto, si uno tiene claro el objetivo prioritario que debe dirigir las propias acciones, queriendo hacer en la vida el mayor bien posible, y confiando en que esto solo se conseguirá con pasos buenos en sí mismos,  realizados con un recto fin, sin obsesionarse con resultado alguno (el objetivo tiene que ser bueno y ordenado en sí, así como todos los pasos que conduzcan a él). Y un objetivo prioritario claro facilitará que uno pueda sobreponerse a lo vano que pudiera apetecerle, a lo que creyera que le interesa desordenadamente, o bien a pretender conseguir las cosas de cualquier modo, quizá queriendo incluir pasos o medios malos para conseguir ciertos fines. Y ni que decir tiene que eligiendo lo bueno se ganará en lo fundamental, y no quedará nada de lo necesario sin cubrir.

            Cuando uno renuncia a algo vano o malo porque quiere hacer el bien de verdad, realmente quizá desconozca en ese momento todo el alcance del mal y las malas consecuencias de que se está librando. Es posible que eso vano o malo se presente con su cara más apetecible revistiéndose incluso de algo beneficioso (engañando así mejor que si ya se viese en un primer momento toda la maldad en su crudeza y fealdad,  y la carga de inquietudes, remordimientos, vaciedades, problemas, etc., que el mal sin duda acarrea). 

            Lo malo en sí mismo, lo degradante, lo injusto, hay que desecharlo siempre, aunque se presente de forma agradable, o aunque con ello se pudieran obtener varios beneficios (siempre de un valor inferior a lo que se pierde actuando mal), o incluso aunque se pensase, también engañosamente, que gracias a esa injusticia, y sin cambio de planteamiento alguno, uno iba a poder hacer más bien; el caer en pensar que es necesario cometer una injusticia para hacer el bien  no sería más que un engaño, ya que siempre existe un camino bueno, con todos los pasos buenos en sí mismos, que es el que hay que elegir, aunque se deshagan los planes con los que uno contaba, uno tenga que renunciar a ciertas vanidades o a conseguir (incluso aunque sea para aportar a alguien) ciertos beneficios de orden inferior, etc.

            Uno tiene que ver, en sí mismo, junto con una tendencia al bien, la tendencia hacia lo fácil, cómodo, hacia lo que no le ocasiona problemas con los demás, sino que los complace, hacia lo que hace quedar a uno lucido, etc. Y tiene que verlo precisamente para sobreponerse a ello, lo cual podrá hacer queriendo hacer el bien de verdad.  Y si uno tiene que renunciar a las vanas complacencias o a ciertos intereses desordenados para sí, por hacer el bien de verdad, uno tampoco tiene que fomentar lo vano, desordenado, o poco justo, en nadie, y de ahí surge una cierta dificultad para hacer el bien, ya que hacer el bien a alguien no es fomentar cosas que sencillamente apetecen o interesan particularmente, sino que es buscar el bien de verdad de esa persona, lo cual incluye el que esa persona haga el bien de verdad, actúe justamente, y no que se degrade dejándose llevar por vanos o desordenados intereses. 

            Y no cabe duda de que hacer el bien lleva a actuar con auténtica libertad, ya que de otra manera, uno se deja llevar por lo meramente apetecible, para uno, o para los demás (para no tener problemas superficiales con ellos, sentirse uno superficialmente bien, etc.), y esto lleva a ser esclavo de los demás, y a dejarse manipular por ellos, debido a que uno se hace esclavo, en primer lugar, de las vanas y desordenadas apetencias propias. Y  solo con amor de verdad, con la gracia de Dios, se puede uno sobreponer a estas vanas apetencias que esclavizan. E igualmente puede uno estar esclavizado por guiarse por cosas que no son malas en sí mismas, e incluso que pueden ser ordinariamente necesarias, siendo aquí lo malo el guiarse por ellas fuera del orden debido y anteponerlas a cuestiones más importantes, pudiendo incluso llegar a considerarlas un objetivo prioritario, en vez de guiarse prioritariamente por hacer el bien de verdad. El tener claro el objetivo prioritario facilitará el ver que no se puede incluir nada malo o injusto en sí mismo a la hora de querer conseguir objetivos, que pudieran ser legítimos en su orden. Por ejemplo, no sería bueno el ejercitar uno un trabajo sin ver si dicho trabajo es bueno, y sin plantearse las  posibles consecuencias del mismo para las personas, sino que solo atendiendo al propio interés material. Si la persona se guía por el objetivo de su manutención, como objetivo prioritario en la vida, se hace daño, ya que se rebaja con respecto a su capacidad humana de hacer el bien de verdad, y con ello tenderá a rebajar a los que le rodean, ya que no tenderá a ver al ser humano en su auténtica capacidad de amar, la cual le permite sobreponerse a lo vano y a lo desordenado.  Igualmente a la hora de plantearse cualquier actividad material, uno deberá tener en cuenta si ello puede dañar  valores de rango superior o más importantes. Todo aquello con lo que uno perjudique lo fundamental es siempre malo por muchos “beneficios”, muchos falsos, que se prevean.

            Tener claro un acertado objetivo prioritario en la vida ayuda a poner cualquier otro objetivo bueno en su orden, y a resolver y a afrontar muchos acontecimientos que surgen, como enfermedades o adversidades, al ayudar a no mirarlos desde los propios intereses (vanos o desordenados), sino que pudiendo verlos como una oportunidad para hacer el bien de verdad a todos los implicados, lo cual ayuda a aceptar y a no pretender controlar lo que ya no está en manos de uno, sino que procurando mejorar y rectificar la parte de uno.